Ordinary People: Extraordinary Movie

31 de marzo de 1981, Dorothy Chandler Pavilion, Los Ángeles. Es la ceremonia de los Oscar de 1980. Sólo falta la entrega del premio a mejor película. Al comienzo lo más obvio hubiera sido la consagración de la epopeya deportiva de Scorsese, otros esperaban la ratificación sobre el genio de Lynch, hasta que el nuevo se llevó el segundo premio más discutido, el mejor director, no es que fuera una figura desconocida ni ajena a la academia, varios seguían recordando a aquel estafador de la gran depresión, pero si era su primera película, no la tenía fácil y, aun así, había ganado. De hecho, aquella sorpresa ya llevaba 3 premios, empatada con la otra favorita, la poesía de Polanski. Subía a la tarima la belleza muda Lillian Gish, una breve descripción sobre cada película y finalmente su “The Winner is Ordinary People”. Había pasado, comenzaba una polémica, se formaba una leyenda, de la mejor forma se gestaba el epílogo de aquellos maravillosos 70.

A día de hoy la opinión generalizada es que debía haber ganado Raging Bull, considerada la mejor película deportiva de todos los tiempos, o The Elephant Man, la blanqueada de aquella noche, hay hasta quienes opinan que Roman lo merecía y otros prefieren a la precursora de las biografías musicales, pero Ordinary People, esa no es tan popular. No son pocas las veces que la he visto incluida en las listas de las “Worst Best Movies”, peor me es el hecho que está siendo condenada al olvido. Soy de quienes defiende su victoria, sin duda merece más popularidad. El reportaje será análisis, pero el objetivo es invitación.

Ordinary People es adaptación y debut, basada en la novela homónima de 1976 de Judith Guest, que también es su obra más famosa. Primera película de Robert Redford, considerado su largometraje más exitoso junto a Quiz Show del 94. No he leído el libro, así que no abordaré al guión respecto a su perspectiva como adaptación, habremos de tomar un voto de confianza con Alvin Sargent, guionista anterior a la fecha conocido por la tierna Paper Moon y a posterior por la trilogía de Spiderman de Reimi.

Ordinary People - Gente como Uno

La película es particular tanto en ese año como en comparación a las ceremonias pasadas, considerable como la obra más “underground” de las nominadas. No era biografía de alguien famoso, sólo un debut, no transcurre entre hechos históricos claves, fueran oscuros o ensoñadores; se desarrolla en el presente, en un suburbio cualquiera estadounidense, con una familia de clase media-alta, “gente como uno”.

Ese es el título en cómo se tradujo en España, en Hispanoamérica fue “gente corriente”, y por primera vez, dejando de lado el orgullo latino, he de quedarme con la primera traducción. “Gente como uno” un título ideal, engloba perfectamente el foco narrativo. Esta historia no es de seres extraordinarios, sino de individuos con problemas dolorosamente comunes, luchando por entenderlos, esforzarse en resolverlos, donde el protagonista puede ser un familiar, un desconocido, tú o yo, ya sabes, gente corriente.

De las cosas más curiosas sobre las películas de depresión son la notoria de ausencia de largometrajes acerca de las formas y actitudes más comunes. Comprendo y soy muy fanático de las usuales representaciones que logran a través de simbologías, colores, o surrealismos, sin embargo, no dejan de ser sobradamente particulares, siendo reflejo del guionista o el director. Evidentemente es porque si debes escribir sobre el tema lo haces desde tu experiencia, entonces ¿No hay generalidad? Si la hay, Ordinary la representa.

Ordinary People - JarretDepresion

Los desapuntes que logra acerca de su universalidad comienzan desde el uso del flashback, no sabemos cuál es el trauma o las razones tras los problemas de Conrad, porque este descubrimiento se realiza a la par que el protagonista, una analogía profundizada más adelante. Así que debemos adoptar una actitud de desconocimiento, y podemos notarlo, la asfixiante depresión sobre el joven Jarret.

Desde la primera escena ya notamos esas actitudes, al despertar sudoroso de una pesadilla, posteriormente su padre entra y el finge estar leyendo, responde vagamente a las preguntas “¿Estás bien?” “Si, estoy bien” Sencillamente no quiere preocuparlos, es una respuesta automática, de un comportamiento practicado, una culpabilidad autoimpuesta de la que no puede escaparse.

A primera vista sólo parecía una típica familia americana, basta con presenciar la escena que comparten juntos para comprender que sólo se trata de una fachada. El padre pretende alegría para no perturbar al hijo, la madre en su indiferencia sigue abriendo una brecha, no es de extrañar que el joven minutos atrás estuviera sentado en la cama, mentalizándose para ir a desayunar, por mucho que lo intente, no es un terreno donde se sienta cómodo.

Ordinary People -Amigos

La media hora inicial es la descripción del estado de aparente normalidad de Jarret, como se encuentra incómodo a lo largo del día, ya sea en su hogar o escuela, está junto a sus amigos más no con ellos, sin participar en las dinámicas grupales, atento a cómo podría ausentarse. El punto álgido de su cotidianidad es el intercambio de miradas con cierta chica en el coro. Quiere cambiar, necesita hacerlo, el grado de su decisión llego al punto de optar por ir a psicología.

Judd Hirsch interpreta al psicólogo Dr. Tyrone, sirviendo como el anclaje al espacio de exploración y tranquilidad para Conrad, tal como se espera de una consulta, lugar liberado de las reglas y presiones, donde pueda comentar con libertad cuáles sus sentimientos, miedos y ansiedades. Claro, no conozco a la primera persona que se haya abierto completamente durante la sesión inaugural, más sólo ir y entablar conversación con el doctor pasa como suficiente, el cambio inicia con el primer paso, con la intención.

Siendo el consultorio el aparente único lugar de seguridad, no extraña que añore el hospital. Buscando alguna validación se reencuentra con una similar, sin embargo, la reunión lo desubica, aquella persona en la que creería encontraría algún igual se está adelantado, aparentemente ha avanzado, no puede evitar sentirse decepcionado y hasta tener vergüenza, se está quedando atrás, no obstante, como espectadores sabemos que no es así, su familia sigue sumida en el papel que creen deben representar.

Ordinary People -Padre-Madre

El pecado del padre es el exceso de buenas intenciones, ingenuidad más una pizca de ignorancia, creer que todo estará en correcta armonía si su actitud y visión está focalizada a esa impresión. No ve qué pasa aunque pase frente suyo, el hijo lo sabe, preferiría que no se forzará pero a la vez pasa de obligarle a admitir culpas. Añorar el cambio a la par que temerle.

El Oscar para Mary Taylor es por la madre indiferente, ese adjetivo que parece ajeno para el arquetipo amoroso. Escapando de sus temores, obligaciones y deberes, intenta negar vehemente los hechos, con ese comportamiento hiere a los de su entorno más cercano, contrario a Jarret, no piensa en cambiar porque no siente que deba ni tenga que hacerlo.

Esa delicada normalidad Jarret deberá comenzar a resquebrajarla si quiere recuperar su anhelada cotidianidad. Todo se realiza a la par que avanzan las consultas psicológicas, evidente paralelismo sobre la condición mental del protagonista, mientras más va hablando mejor y más tranquilo se siente. Renunciando a aquellas cosas que le generan incomodidad, confrontando las que no será capaz de evitar, hasta se arriesga en salir de su zona de confort.

Ordinary People -JarretYAmiga

Por supuesto, no todo ocurre al instante ni será un camino sencillo, la decisión de dejar el grupo de natación le costó tiempo y esfuerzo, entre el entrenador que menospreciaba su condición, no sentirse perteneciente a aquel espacio alguna vez suyo y las presiones de su madre en que hiciera lo que a ella le pareciera. El comenzar un esfuerzo por reestablecer la cotidianidad de su hogar al volverle a hablar con esta pese a que ella no facilita el restablecimiento de la relación, duele reconocer que se establece formalmente la relación pasados los 30 minutos. Las conversaciones son incomodas, no van a ninguna parte, sencillamente no conectan.

Y la nueva relación que va entablando debe formarla poco a poco, lograr encontrar puntos en común, dedicarse a ser de nuevo, poder abrirse a otra persona sin necesidad que fuera su doctor o alguien en la misma condición. Encontrar una nueva ruta, experimentar cosas nuevas. Poco a poco Conrad va saliendo del pozo al que se veía confinado.

A la vez el padre está empezando a quitar la banda de sus ojos, las actitudes de la esposa, admirar el esfuerzo del hijo en salir hacia adelante y entablar una conversación con el psicólogo. No, ya no puede dar vuelta atrás, sabe que algo pasa y tiene el deber de corresponderle. Ha de asumir el rol de auténtico padre.

Ordinary People -PadreMirada

Ese es uno de los 2 hechos claves que cierran este conflicto, la aceptación de padre e hijo, el primero dándose cuenta de la falsedad en la relación donde supuestamente está involucrado, donde por el bien de aquel que sabe ama, corta con quien le mantenía en supuesto a flote. Esa pareja que sólo creía en las apariencias, incapaz de mostrar cariño y afecto.

Conrad debe soportar el duro golpe de conocer que quién parecía modelo de superación, su amiga del hospital, se ha suicidado, si ella que parecía estar bien tuvo tal destino ¿Qué podría esperarle a él?  No quiero sobre explicar la conversación entre Conrad y el psicólogo, se entiende y valida por si sola, sólo me queda por señalar como se espera hasta este momento cumbre para desvelar el significado de todos los recuerdos, de las cortadas, miradas, rumores y murmullos, porque Conrad a la par que el espectador, a través del psicólogo, finalmente ha alcanzado la catarsis. No es el final, es otro comienzo.

De esta manera cierra la película, la madre se despide sin mirar atrás, Conrad sigue dispuesto a continuar su relación con la nueva amiga, padre e hijo tienen su primera conversación sincera, la escena final termina con un tierno abrazo.

Ordinary People -Abrazo

No ha pasado nada extraordinario, no se ha consagrado una estrella musical, hemos visto la caída de un luchador, presenciado una triste historia de algún pasado remoto o un amor no correspondido en medio de paisajes oníricos, no, sólo ha sido la depresión de un joven más, de hace 40 años (juraba que no fue hace tanto), el conflicto y superación de una familia.

Su valor es el que encuentro en las conversaciones intimas, los gestos esporádicos, las miradas pérdidas, la depresión desde el ángulo más neutral, aquel que nosotros tenemos como espectadores, los terceros que sólo podemos ver. La amiga de Conrad representa un adecuado rol, ella no sólo es aquella nueva esperanza, es quien junto al psicólogo demuestra cuál puede ser la auténtica ayuda a quienes siguen en ese pozo. Dedicarse a escuchar, estar atento de forma sincera a prestarse a oír, dejar que se desahoguen.

Bien es cierto que quien fuera su anterior mejor amigo, es rechazado por Conrad, difícilmente puede culpársele, ha salido de un momento complicado, no puede ver sino recuerdos, destellos de culpas, sencillamente aún no está preparado, necesita de nuevos entornos, entenderse e irse perdonando poco a poco.

Ordinary People -Flashback

De hecho, ni siquiera la madre puede culparse a la ligera, el Oscar a Redford no fue por las formas cinematográficas, capitanía de complejidades o extenuantes producciones, sino por una de las mejores direcciones de actores de la historia. Daniel Sutherland, MaryTaylor y Judd Hirsch ya tenían demostrada experiencia, el único novato era Timothy. Bajo la guía de Redford todos los actores encontraron cuál se suponía que debía ser la esencia de su actuación, es un elenco compacto donde ninguna escena es menor a las demás.

Donald encarna en cuerpo y alma a aquel padre, conforme va aceptando aquello que negaba, más expresiones sinceras aparecen sobre su rostro, la mirada ausente al no reconocer a la esposa que tanto amaba, el orgullo por su hijo y hasta el tierno reproche. Mary es precisamente lo contrario, y de ahí su consagración histórica, fría, ausente y con sonrisas falsas, solo las ensoñaciones sobre el primogénito dan muestras de que allí se esconde una madre.

Sin duda Timothy merecía sobradamente ese Oscar, su representación sólo puede ser calificada de perfecta. Las actitudes que demuestra a lo largo de la obra, junto a la evolución de los pequeños detalles, la versatilidad de las reacciones acorde al momento. La fuerza autoimpuesta para no preocupar a sus padres, la explosividad del consultorio, el ser ajeno en los espacios compartidos de sus amistades contrario a la expresa alegría de poder hablar con aquella muchacha. Sin olvidarnos del poderoso arrebato culmen, de hecho, todo el momento desde que le responden la llamada, es una escena digna del encumbramiento.

Ordinary People -MaryTaylor

Aún así entiendo a quienes no encuentren, ni vean en ella, a esa obra capaz de ganarle a una de las mejores películas de Martin, pero declararla de las peores ganadoras me es desproporcionado. Superior a casi toda la década anterior a la actual si es, porque su historia, visión y formas son de las que ya no se encuentran, genuinas.

La música no es una de las bandas sonoras más icónicas del cine y siquiera de ese año, aunque sin duda cumple su cometido, acreditado a Marvin Hamlisch, el tema Canon in D Major es esa melodía de aparente normalidad del suburbio americano durante los 80, que representa en conjunto a toda la OST. La fotografía es de John Baily, el cometido era arremedar las formas comunes en cómo se veían a sí mismos los estadounidenses, exactamente lo logrado, el conjunto de planos y encuadres más asociado a la vida suburbana, apelando a esa atmósfera de normalidad.

No espero la alabanza universal, sólo un poquito más de recuerdo. Ordinary People no debe ser almacenada en el baúl de “aquella que gano”. Su guión es de los mejores de la historia, con un reparto irrepetible, de escenas incomparables. Pocas películas he visto con ese toque tan íntimo de la depresión, suicidio y rencor, sin necesidad de victimizar, sólo permitirles ser y ahí avanzar.

Una extraordinaria película sobre gente como uno, tu o yo, ya sabes, Gente Corriente.

Ordinary People -AbrazoPsicologo

 

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